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Artículos digitales
Escrito por Luis Miguel Pérez Adán   
sábado, 04 de octubre de 2014

Fuente: La Verdad

María del Rosario Beriso Terrer fue un personaje entrañable, que se bañaba a diario en la escollera de La Curra

Retrato de Charito, obra de Moisés Ruiz, en 1983.En esta sección nos hemos acercado en numerosas ocasiones a los escenarios comunes que configuran nuestra historia más reciente. La fotografía nos ayuda a no perder definitivamente la imagen de algo transformado en el presente pero que todavía permanece en nuestra remembranza.

Las personas de nuestro entorno forman parte de ese escenario y de nuestra memoria colectiva, son reconocibles aunque no las conozcamos.

María del Rosario Beriso Terrer ('La Charito') fue un personaje entrañable, de los que habían muchos en otras épocas en nuestra ciudad. Su personalidad única se manifestaba principalmente en su aspecto físico, un tanto estrafalario, al que acompañaba una vestimenta a juego y costumbres tan poco comunes como la del baño diario en la escollera del dique de La Curra. Sus largas horas de exposición al sol le proporcionaban a su piel un bronceado perenne incluso en periodo invernal.

No debió tenerlo fácil en una sociedad cerrada y casposa de posguerra. Su actitud indisciplinada e independiente le granjeó el desprecio de una clase dominante a la que por cuna pertenecía y la burla ignorante de los que la relacionaban incluso con el entorno de la alcahuetería. Su repuesta a todo ello residía en su extraordinaria personalidad que la acompañaría hasta sus últimos días de vida.

De su biografía se conocen pocos datos: nació en Valencia el 11 de febrero de 1919, hija única de un militar enraizado en Cartagena, Alfonso Beriso Lardín, y de María del Rosario Terrer Fernández; recibió una elitista educación en el colegio de San Miguel y frecuentó ambientes parentales, como los López-Pinto.

Entre los distintos lugares en donde se desarrollaría su infancia, al margen de sus temporadas en Cartagena, hubo uno que le marcaría profundamente, Sidi-Ifni. En la excolonia africana surgiría su afición al baño diario en el mar, que practicaría ya para siempre.

Su padre tuvo una intensa carrera militar, llegando al grado de teniente coronel, destacando su faceta periodística casi tanto como la de militar. Cuando es destinado en 1947 al Grupo de Tiradores de Ifni inicia una importante labor como director del AOE (Semanario Gráfico de África Occidental Española); hombre lleno de cualidades humanas, crea dicho semanario y logra mantenerlo hasta el numero mil, todo un logro en un territorio tan difícil y aislado de la península.

Beriso Lardín, hombre de acción, compagina su faceta militar con una incesante actividad cultural. Es también el creador de un Patronato de Enseñanza Media en donde su labor docente como profesor de matemáticas es muy destacada.

Incluso llegó con su iniciativa a proveer de viviendas propias a sus soldados, por lo general nativos, que en estas condiciones pudieron traer a sus familias a vivir con ellos.

Los Beriso se trasladarían definitivamente a Cartagena, una vez retirado el padre, habitando un inmueble en la calle Jara, en donde actualmente está ubicada la Cofradía Marraja. Allí fallecería Alfonso, en 1955.

María del Rosario quedó al cuidado de su madre hasta su muerte. Soltera y en soledad pasaría 'La Charito' el resto de su vida.

Murió el 24 de Julio del 2000 a los 81 años, alejada de sus baños diarios, aperitivos, copas, calles y de nuestra visión.

Memoria, permanencia, imagen. Los cuerpos que fueron, vuelven a ser, existencia pasada recuperada en un instante gracias a las fotografías que unen imagen y sujeto. Vida y muerte en imágenes. La construcción de nuestra autobiografía como ciudadanos de un mismo espacio común.

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