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Regreso tras la defensa de Ifni Imprimir E-Mail
Artículos digitales
Escrito por Luis Javier Traverso   
jueves, 21 de agosto de 2014

Fuente: EuropaSur.es (3/8/2014)

El 30 de junio de 1958 La Línea y San Roque vibraron con la vuelta del Batallón Expedicionario del Regimiento de Infantería Pavía nº 19, que defendió la integridad nacional y el honor patrio en la provincia de Ifni

Para comenzar quiero recordar una carta que envió en las Navidades de 1957 nuestro Alcalde don Alfonso Cruz Herrera para los linenses en Sidi Ifni junto con Aguinaldo para cada uno de ellos, que dice así:

(19-XII-1957)

Sr. don Justo Grande Duran,
Comandante de Infantería,
Jefe del Regimiento de San Roque en SIDI-IFNI

Mí querido amigo y camarada:

A ti me dirijo y como linense y por tu Jerarquía, quiero y te ruego seas el que transmita a los muchachos linenses y residentes en esta ciudad, que luchan a tus ordenes en esa tierra africana por la integridad y el prestigio de nuestra Patria, el más cariñoso recuerdo y los mas fervientes deseos de felicidad en estas Navidades, en que por imperativo de vuestros sagrados e ineludibles deberes para con España habréis de pasarlo lejos de vuestros hogares.

Para haceos un poco más agradable, por lo menos con el recuerdo, vuestra ausencia, he querido preparar los paquetes Individuales que te entregarán y que tú harás seguir a cada destinatario.

Para este envío he pedido al Sr. Coronel de San Roque, relación de los expedicionarios y la Oficina del Regimiento me la ha facilitado; si por cualquier circunstancia hubiera quedado alguno sin paquete, por no venir en la relación, yo te ruego que tu te preocupes de compartir el contenido entre todos.

Y deseándote personalmente a ti las mejores felicidades y rogándote que al entregar nuestro pobre aguinaldo a los paisanos les digan que La Línea y su Alcalde no los olvidan, te abraza con afecto tu amigo y camarada.

Alfonso Cruz Herrera

Contestación del Comandante don Justo Grande Duran

Alcalde de La Línea de La Línea de la Concepción.

Mi querido camarada y Alcalde:

Sirva esta para comunicarte que por fin llegaron los estupendos paquetes que has mandado a mis soldados. Para mejor cumplir tus deseos y gracias a que el momento era oportuno, di órdenes a los distintos Capitanes de Compañías en el sentido de que dieran permiso a los soldados linenses para que pudieran bajar a la Plaza de Sidi-lfni. Allí los reuní y les hablé de nuestra Patria, de nuestro pueblo y de ti.

Que emocionante ver a estos bravos y sufridos soldados cómo vitoreaban a España y a La Línea, y como uno de los mayores gritos y aplausos eran para ti, le repito que fue emocionante este sencillo acto de tan profundo sabor linense.

Te doy a conocer nuevamente, querido Alcalde, nuestro mayor agradecimiento por habernos proporcionado, quizás sin saberlo, el día de mayor alegría pasado en estas tierras.

Que nuestro agradecimiento podamos demostrarlo el día de nuestro regreso.

Que Dios te dé mucha suerte, que nuestro pueblo prospere como merece y que tú sigas representándolo durante dilatados años, han sido nuestros deseos de hoy.

A los saludos de estos muchachos uno los míos, con un fuerte y cordial abrazo

Justo Grande Duran

Llegan nuestros soldados

San Roque y La Línea de la Concepción vibraron de entusiasmo el lunes 30 de junio de 1958 con el regreso del Batallón Expedicionario del Regimiento de Infantería Pavía número 19, de guarnición en la Plaza de San Roque y La Línea, que en los primeros momentos acudió a defender la integridad nacional y el honor patrio en nuestra provincia de Ifni.

Desde las primeras horas de la mañana, se veían las calles de San Roque concurridísimas. Numerosos familiares de los soldados venidos de La Línea se agrupaban impacientes en las terrazas de los bares y cafés. Cuando hicieron acto de presencia las aguerridas tropas del Batallón Expedicionario del Regimiento de Infantería Pavía número 19, todo el pueblo de San Roque estaba volcado en plazas y calles, vitoreando y aplaudiendo a rabiar a los infantes del Pavía, entrañablemente vinculados a San Roque y La Línea.

A la entrada de la Residencia de Oficiales fueron recibidos por el Excmo. Sr. General de la Infantería Divisionaria don José Morey Gralla, a quien acompañaban el Coronel del Regimiento, Alcalde de la ciudad de San Roque, primer Teniente de Alcalde de La Línea en representación del suyo, Juez de Primera Instancia del Partido de San Roque. Teniente Coronel Ayudante de S. E. el General Gobernador Militar, Corporación del Ayuntamiento linense y sanroqueño y otras autoridades.

S. E., después de saludar a la bandera, paso revista a las tropas y acto seguido se encaminaron todos a la plaza del General Mola, donde se entonó una solemne Salve ante la Patrona de la ciudad, Santa María la Coronada, en acción de gracias por los que volvían, dedicando una fervorosa oración por aquellos que se fueron para siempre, pero no de nuestro recuerdo.

Las campanas echadas al vuelo unieron sus voces de bronce al clamor unánime del pueblo, estacionado a lo largo del recurrido de las fuerzas, que aplaudían sin cesar el paso de los bizarros soldados.

Poco mas tarde, las fuerzas desfilaron ante las autoridades reintegrándose al cuartel de Diego Salinas, permanente hogar donde se forjan y templan las almas y los cuerpos de estos bravos muchachos de Pavía.

Poco después de las ocho de la noche lucieron su entrada triunfal en La Línea los soldados expedicionarios que marcharan en fecha memorable a combatir por el prestigio e integridad de la madre Patria. Desde mucho antes de la hora anunciada la calle Méndez Núñez, en su trayecto hasta la Avenida de España, así como la plaza de Queipo de Llano, se encontraban materialmente abarrotadas de un enorme gentío. En los balcones aparecían vistosas colgaduras y la impaciencia por ver a los valientes compatriotas que habían permanecido siete meses desafiando el peligro en tierras lejanas por defender nuestra bandera, se reflejaba en toda la multitud allí presente, la cual a duras penas podía contener la Policía. Después de haber estado unas horas en San Roque, hasta donde fueron muchos familiares a pie, llegaron a La Línea, desfilando con gran marcialidad frente a las autoridades que se encontraban en la puerta del Templo de La Inmaculada.

Precedidos de la Banda de Música del Regimiento, marchaban estos aguerridos linenses, en cuyos rostros se dibujaba las huellas del clima africano, y al frente de ellos el Jefe de las Fuerzas Expedicionarias el Comandante don Justo Grande Duran.

Dieron la bienvenida a los combatientes las autoridades allí estacionadas, entre las que se hallaba el General Jefe de la Infantería Divisionaria, Teniente de Alcalde, Coronel Jefe del Regimiento, y otros miembros de la Corporación, asimismo otras autoridades civiles y militares. Una estruendosa salva de aplausos estalló en el lugar, siendo indescriptible el momento por su emotividad y apoteosis.

Seguidamente pasaron al interior del Templo, donde se rezó una Salve de gracias por el feliz retorno de los expedicionarios, mientras afuera la multitud pugnaba por romper el cinturón de guardias y lanzarse a abrazar a los soldados.

Una vez acabado el acto religioso, las fuerzas desfilaron por la calle José Antonio (Real) en medio de un entusiasmo indescriptible, no cesando ni un solo momento los aplausos y los vítores de la multitud agolpada en las aceras. Muchas mujeres arrojaban flores a los bravos muchachos. Las tropas iban seguidas de las autoridades que, una vez deshecha la formación, se trasladaron al domicilio particular del alcalde don Alfonso Cruz Herrera, el cual invitó a una copa de vino en celebración del emocionante suceso, dirigiendo unas palabras de congratulación a los presentes y felicitando cordialmente al Comandante Jefe de las tropas don Justo Grande Duran.

Los soldados linenses que habían regresado a sus hogares poniendo en ellos la nota característica de los grandes acontecimientos, marchaban por las calles estrechamente abrazados por sus familiares que apenas les dejaban caminar por tantas muestras de cariño entrañable y filial.

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